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Por debajo de la productividad nacional ha estado durante las últimas décadas la del sector construcción. Estos son algunos de los factores que entregan los analistas.
Producir más con los mismos recursos o producir lo mismo con menos. Básicamente esa es la premisa detrás de la tan mencionada productividad. En términos más formales, se define como la relación entre la cantidad de productos generados por un sistema y los recursos utilizados en dicho proceso (Idrovo y Serey, 2016).
A nivel país, de acuerdo al Informe Anual 2018 de Productividad, presentado este año por la Comisión Nacional de Productividad (CNP), esta creció en 1,3% tras un largo tiempo de estancamiento. En tanto, al considerar esta cifra sin el sector minero, el aumento alcanzó alrededor del 2,3%.
Si bien esas son buenas noticias, es necesario considerar que durante los últimos 15 años, “la productividad en Chile se ha expandido en torno a 0, hay años en que ha crecido un poquito, hay otro en que ha caído, pero se ha expandido en torno a 0”, señaló Raphael Bergoeing, presidente de la Comisión Nacional de Productividad (CNP), en una entrevista con EMOL. Esto equivale a que “hemos dejado de crecer dos puntos por año, solamente por no tener una productividad que se expanda como en el mundo desarrollado”, agregó.
Sí, porque los países desarrollados expanden su productividad entre 1 a 1,5 al año, lo que impacta proporcionalmente en el crecimiento económico de ellos. “Nosotros deberíamos ser capaces de expandir nuestra productividad a esa tasa y algo más, porque no estamos en la frontera, entonces tenemos espacio para copiar, para empezar a hacer cosas que ellos hacen y que nosotros no hacemos bien, por lo tanto uno esperaría que en un país como Chile la productividad se expanda al 2%; ésos dos puntos porcentuales deberían ser puro crecimiento”, explicó Bergoeing a EMOL.
El sector construcción
¿Qué pasa en el rubro? Este es un mundo aparte. “Se observa claramente que la productividad del sector construcción ha estado por debajo de la productividad nacional”, dice Hernán de Solminihac, director del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales (Clapes UC).
“Hemos ido más perdiendo productividad que ganando. De hecho, en el último quinquenio el sector ha perdido como un punto de productividad y eso es un tema real que está ocurriendo”, comenta Javier Hurtado, gerente de Estudios de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC).
Ahora, de acuerdo con Hurtado, es necesario tener en cuenta que a nivel mundial, el sector en general tiene una productividad baja respecto a otros y también avanza poco con respecto a ellos.
En Chile, “puede que sea más baja la productividad aún, pero el que no crezca en el sector construcción es un tema bastante común, en general, a nivel mundial, o que crezca poco o que caiga poco, y en el caso de Chile pasa exactamente lo mismo: es una productividad que está en el margen, cayendo un 1% en promedio y eso es un problema”, añade el gerente de Estudios de la CChC, y menciona que “en el resto de la economía la productividad aumenta y lo hace bastante mejor que lo hace la construcción. Esa es la realidad”.
Clapes UC utiliza dos métricas macroeconómicas para calcular la productividad del sector: la Productividad Media Laboral (PML) y la Productividad Total de Factores (PTF). La primera métrica (PML) corresponde al aporte medio de cada trabajador en el valor agregado de la producción del sector, mientras que la segunda (PTF), busca distinguir las variaciones del PIB debido al progreso técnico de las variaciones explicadas por cambios en la acumulación de los factores productivos primarios (capital y trabajo).
“Debemos distinguir entre ambas productividades. La PTF de la construcción ha presentado disminuciones de forma acumulada de 45,5% en el periodo 1997-2017, mientras que la PTF de la economía creció 0,3% en el mismo periodo”, precisa el ex ministro de Obras Públicas.
En tanto, la PML de la construcción ha presentado un descenso de forma acumulada de -0,3% en el periodo 1997-2018, mientras que la PML de la economía aumentó 1,7% en el mismo periodo.
Las razones
Los factores de la falta de productividad son diversos. Según Bergoeing, hay al menos cuatro razones por las cuales la política pública tiene dificultades para implementar reformas pro productividad.
En la entrevista con EMOL, señaló las siguientes:
“La primera es que mejorar la productividad significa cambiar y no nos gustan los cambios, porque son riesgosos, entonces primero es que los costos son inmediatos, a los gobiernos les empieza a doler la guata tener que hacer políticas, aunque estén acordadas técnicamente”.
“Segundo, los beneficios son esperados, uno nunca sabe si van a funcionar y a largo plazo. Hago reformas hoy que son costosas, para que la gente se enoje y luego le regalo el beneficio a un gobierno futuro”.
“Tercero, no hay una política que sea en sí misma la más importante, no hay una bala de plata, por lo tanto, es poco atractivo para un gobierno decir vamos a hacer un conjunto de cosas, que cada cosa es insignificante individualmente, pero que en su conjunto explican por qué no somos Canadá”.
“Cuarto y final tiene que ver con lo primero. Además de que a nadie le gusta el cambio, hay grupos de interés que muchas veces se benefician por el hecho de que hay distorsiones que permiten que el país no sea productivo, pero que a ellos les genere beneficios”.
Volviendo al sector construcción, Hernán de Solminihac entrega las siguientes aristas:
“Una primera medida tiene relación con la gestión enfocada en la mejora de productividad, facilitando los procesos de toma de decisiones. Un ejemplo de ello son las técnicas que involucran temprana y permanentemente a los principales actores en las fases iniciales del proyecto y se reúnen para optimizar los recursos, procesos y actividades. Un ejemplo de ello es la técnica llamada Integrated Project Delivery (IPD), que ha tenido éxito en el extranjero y en nuestro país”.
“Una segunda medida sería potenciar la capacitación y el conocimiento del capital humano y, a su vez, en determinados escenarios permitir la generalización de funciones. De esa manera, se lograría el desarrollo de personas multitarea que puedan realizar más de una actividad”.
“Una tercera medida involucraría un aumento del desarrollo tecnológico asociado a la industria de la construcción. La tecnología e innovación permitirá disminuir variabilidad y esto se logra con la industrialización y la estandarización de los procesos. La incorporación de este desarrollo tecnológico e innovaciones son parte fundamental para aumentar la productividad, pero deben ser implementadas de forma efectiva, es decir, si por ejemplo utilizaremos una herramienta durante la fase de planificación e invertimos mayor tiempo, esfuerzo y dinero en ello, nos debe servir para la fase de construcción y debemos aprovecharlas, debemos recuperar nuestra inversión y obtener utilidades”.
“Una cuarta medida para aumentar la productividad sería incentivar el uso de la construcción acelerada, que utiliza prefabricados y un sistema de construcción, transporte y montaje que permite adelantar parte de las actividades en una fábrica y por lo tanto disminuir los tiempos de construcción in situ”.